El sol de tu sonrisa


No acierto a responderme cada mañana al despertar
como he podido sobrevivir sin el sol de tu sonrisa
Cada día de mi vida amaneció, aclaró y feneció en un ocaso 
sin haber disfrutado del calor de tu mirada.
Ahora que te tengo no sé cómo pude vivir sin conocerte,
no sé cómo mi piel sobrevivió sin tus caricias.
Ahora que soy tuya sé que nunca fui de nadie
porque cada espacio de mí encaja justo
en la medida y la dimensión de tus manos.
Ahora que sé que existes no entiendo como pude pensar
que el sol daba la luz necesaria para alumbrar mis pasos.
Imposible imaginar cómo cada día de mi vida ha transcurrido 
sin la luz que da a mi vida el sol de tu sonrisa.



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