Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2016

La condena de amarte

Imagen
Dime por qué me has condenado a amarte tanto .                        Por qué mis ojos solo sienten paz si descansan en los tuyos.                         Por qué el sol no brilla si tú no estas conmigo.                         Por qué la luna es más fría si en mi noche no está tu presencia.                         Por qué el mar se agita sin sentido si tu mano no acompañan mis pasos por la playa.                        Por qué te amo de este modo que sin ti duele hasta respirar...                         Qué he hecho yo para sufrir tal condena de amarte y no tenerte,               ...

Quiero

Imagen
Quiero escribir un poema por cada día que te tengo por el milagro de tenerte entre mis brazos por el atrevimiento de amarte sin importar el pasado por la locura de este amor cada vez más intenso. Quiero indagar en el universo de la lengua como expresar este sentimiento que me ilumina como tus ojos alumbran esta vuelta mía a la vida con tu sonrisa y tu amor que me dan ilusión y alegría Quiero conquistar la utopía de dominar el lenguaje para plasmar en versos este sentimiento intenso que hace volar mis sueños y deja caer mis ropajes porque ante si soy solo mujer, esencia y sueños

Tu huella en mis sábanas

Imagen
Me he levantado esta mañana Sintiendo tú humedad en mis sábanas… Extrañarte me hace alucinar con tu presencia A pesar de la distancia sé que me sueñas… A pesar de la distancia sabes cómo te sueño Entonces tú sueño y el mío se encuentran en las noches, juntos se pasean unidos por nuestras sábanas dejando el rastro furtivo de la pasión que nos desborda. Pero inevitablemente despierto, y a pesar de la distancia… presiento que tu cuerpo me acompaña Tu aroma está adherido a mi piel Como el mío se apega a tu cuerpo Para no extrañarte tanto Para que no me extrañes tanto… Nuestras almas huyen y se encuentran a escondidas Desafiando con furia estos kilómetros que nos separan. Y entonces te digo una vez más cuanto te amo Y tu escuchando mis pensamientos me llamas… Y tu voz al otro lado del teléfono me dice cuanto me extrañas. Un día más alejados de la verdadera razón de vivir Pero también un día menos mi amor… ...

Imposible pensar contigo

Imagen
Intento concentrarme en lo que tengo que decirte Mientras tus ojos como mariposas recorren mi cuerpo. Estoy tratando de mantenerme coherente Mientras tus manos sobre las mías me estremecen. Quiero que podamos pensar con calma, Pero tus pensamientos agitan mi alma. Tus ojos serios están fijos en los míos. Sabes que es muy importante que conversemos, Pero no puedes evitar el fuego que en ellos se agita. Y yo, débil al fin, no sé ni lo que digo… Me dejo llevar por esta sensación que me provocas. Me consumo en la hoguera de tus besos y caricias. Nuestros cuerpos al ritmo de la pasión se estremecen, Tus manos hábiles me impulsan al desenfreno. Nos entregamos con deleite a amarnos sin control Hasta que el amanecer nos sorprende abrazados, Y el sol atrevido tiñe de dorado nuestras pieles. El frescor de la mañana nos aclara las ideas Y entonces me dices tiernamente: Tú dijiste que tenías algo que decirme… Entonces te miro a los ojos, aún húmedos d...

DEJAR DE SER CÓMPLICES: Capítulo 12

LA NADA       Y entonces comenzó ese vacío que es peor que la infelicidad. Es el tomar conciencia de que ya todo está perdido. Ya las frases que se dicen para lastimar  no hacen nada. Las lágrimas no salen. Una se vuelve una autómata. Aun así faltaban algunas frases célebres que, en momento de debilidad pegaban fuerte y terminaban de derrumbar lo poco que quedaba de mí. Comenté antes que yo había subido de peso. Y él al regresar con nosotros por primera vez en muchos años llegó dispuesto a tener un trabajo estable. Y lo consiguió. El trabajo quedaba a 13 kilómetros y los recorría en bicicleta ida y vuelta. Eso lo mantenía muy bien físicamente, contra mí que ya cada vez caminaba menos por el trabajo y la artrosis precoz que comenzaba a avanzar aunque yo no me daba cuenta. Entonces me decía “Tú no te ves en el espejo. Mírame, mírame cómo estoy yo”. Y deje de mirarme. Odié los espejos. No me arreglaba, no me compraba ropa, no me peinaba, no hacía nada p...

DEJAR DE SER CÓMPLICES: Capítulo 11

LA INFELICIDAD       Seguro se preguntarán si podía haber algo peor aún. Si, de verdad, cada día puede ser peor. Tomar conciencia de que uno no es capaz de romper con un círculo vicioso es lo más terrible. Con eso me llegó el convencimiento de que no existía, ni existiría jamás la felicidad para mí. Ser consciente de eso es lo peor que a uno le puede pasar. Y resignarse a ello es mucho peor. Y yo lo hice. Me resigné a que la felicidad era algo que pasaba en las películas, en las novelas, en los cuentos. Pero no pasaba por mi vida. Eso, que muchos decían tener, no podía existir. Entonces asumí que el amor no existía. Era sólo un mecanismo biológico que le jugaba una mala pasada a nuestra mente y a nuestra alma con el único fin de perpetuar la especie. Todo lo demás eran cuentos. Cuentos de hadas. Y adherí a todas esas afirmaciones que hablan de fracasos y falsos sueños. No existe el amor, ni pequeño ni grande. No existen los matrimonios perfectos, de esos qu...

DEJAR DE SER CÓMPLICES. Capítulo 10

                                                        LA  CAÍDA       Se preguntarán ¿qué más allá del infierno se puede caer? Les responderé…más allá. Mucho más. Cuando una por alguna razón absurda hizo un paso atrás y dejó defenderse, acaba de entregar todas las armas a una persona que sólo se deleita con lastimarte.       Cómo, por qué la pareja se convierte en un enemigo, es muy difícil explicarlo. Es difícil explicar cómo el miedo nos paraliza, cómo la pérdida de la autoestima cala tan profundo.       Algo en mi me decía en mi interior que me estaba precipitando a un abismo sin fondo. Mi angustia comenzó a crecer, en medio de eso mi salud se deterioraba, subí de peso, casi 30 kilos. Pero una parte de mi aún luchaba por recuperarme, entonces, a pesar de todo...

DEJAR DE SER COMPLICES: Capítulo 9

DEL CIELO AL INFIERNO       Bueno no voy a mentirme. Yo no tenía el hogar más feliz del mundo. De hecho era un desastre, pero en el preciso momento en que quise tomar control sobre algo el mundo se derrumbó. Muchos años tardaría en darme cuenta que el problema no era el dinero, era algo mucho más importante: era el control. Y yo sin saberlo estaba cruzando una línea en la cual trataba de recuperar algo, aunque sea un poco, de mis propias decisiones, de mis propios derechos.       ¿Quién dijo que una buena pareja se convierte en una sola persona? Que son uno. No es así. Debiésemos ser dos. Siempre dos. Con diferentes opiniones, con diferentes gustos, con distintos métodos, pero con un objetivo común: hacernos felices. Yo sé que no hay escuela para esto. Que nadie nos enseña, y lo que es peor la mayor parte ni siquiera tenemos buenos modelos o al menos algún modelo. Nos enfrentamos al mundo de la pareja a ciegas. Confiando en que nos ...

DEJAR DE SER CÓMPLICES: Capítulo 8

LA GLORIA       Este capítulo demuestra cómo sentir que uno llega a la cima es el preámbulo de la caída. Lo llamo la gloria ya que muestra el momento en el cual llegué a la cima de la estupidez: Creer que el éxito material resolvería las cosas.       Al fin compramos casa. Lograba siendo muy joven comprar una hermosa casa, y casi todo en base a mis propios esfuerzos. Debido a un despido laboral había recibido un dinero que me permitía pagar la tercera parte del valor de la casa en efectivo y los trabajos realizados me daban la posibilidad de acceder a un crédito corto para terminar de pagarla. Era una linda casa, no muy grande pero en un gran terreno que permitiría ampliarla y conservar un hermoso patio. Teníamos lindos muebles, y todo indicaba que formábamos una familia envidiable.       En ese momento me quedó mucho más en claro quien llevaba adelante la economía familiar. Perdimos un contrato en el cual...

DEJAR DE SER CÓMPLICES: Capítulo 7

SIN IDENTIDAD       Por esta altura de la vida tenía un hijo de 4 años y las vueltas de la vida nos llevaron nuevamente a salir del país. En tierras extranjeras nuevamente quedaba por sentado que sus posibilidades eran mejores que las mías. Que lo que él me ofrecía era mejor que lo que yo tenía. Había perdido una gran batalla. Comenzaba la destrucción de mi identidad.       Fuera de mi país para que me fuese bien sin un título revalidado, sin experiencia demostrable, sin conocidos, sin amigos, sin colegas, debía asumir que el primer paso sería mezclarme con mi entorno. Pasar desapercibida como extranjera para poder ser parte de esta nueva sociedad. Gracias a Dios la barrera idiomática no era infranqueable. En ambos países se hablaba español, aunque había profundas diferencias. Pero fui sorteándolas de a poco.       En esta etapa me aboqué a esa lucha de adaptarme, integrarme, salir adelante contra viento y...

DEJAR DE SER CÓMPLICES: Capítulo 6

SIN NADA QUE OCULTAR       Cuando dejamos de lado todo aquello que tiene que ver con nuestro yo y nos convertimos en mujeres esposas, mujeres madres, mujeres trabajadoras, mujeres sacrificadas, hemos decidido que no tenemos nada personal por lo cual luchar. Yo nunca entenderé porque en ese mismo momento yo no me detuve y me pregunté ¿qué quiero para mi vida? Pero no lo hice, simplemente. Decidí seguir adelante. Seguir siendo una buena esposa, una buena madre. Y aquí comenzó un problema mayor, mayúsculo que estoy segura que más de una mujer le ha tocado enfrentar. No sé si todas lo hicieron tan mal como yo. Pero de lo que si estoy segura es que muchas, pero muchas mujeres sabrán de que hablo.       Yo trabajaba, fuera de la casa, dentro de la casa, y tenía derecho a muchas cosas, como a tener mi propia opinión, y mis propias necesidades. Pero claro nada de eso se notaba. Entonces los proyectos que existían en mi hogar eran proyectos ...

DEJAR DE SER CÓMPLICES: Capítulo 5

PERDIDA DEL YO       Y si hasta aquí el panorama es desolador, todavía falta lo que coronará nuestras vidas. La llegada de los hijos. Y quiero decirles que en realidad lo más maravilloso que le pasó a mi vida fueron mis hijos. Sin ellos no sé qué habría hecho. Fundamentalmente porque habría estado demasiado sola. Pero vayamos por parte. Nuestro Príncipe Azul está cansado, agobiado por las obligaciones, trabaja lo mismo que nosotras pero su stress sólo le permite ayudarnos, no suplirnos en la casa, y por supuesto su colaboración se limita a unos escasos conocimientos culinarios, a muy poco aporte a la hora de la limpieza y ni hablar de compras, planchado u orden de la casa. De a poquito y a cambio de unos cariñitos nos vamos convirtiendo en sus empleadas sin sueldo. Los despedimos como si fuesen a la guerra cuando salen, aún con el mismo rumbo que nosotras, los agasajamos cuando regresan, nos arreglamos para ellos, les preparamos ricos platos y vencemos el c...