Laurelia: Capítulo V. Un mismo lugar para dos pueblos
V Un mismo lugar para dos pueblos Baldomero no podía entender, y Artemio en realidad tampoco comprendía demasiado. Aunque algo si estaba totalmente claro, la casa de su tío Melitón era la misma. Tory, su perro, era el único que podía verlo y por eso no abandonaba la casa solitaria y derruida de Villa Nueva. ¿Pero cómo podían convivir dos casas en un mismo sitio? ¿Cómo podían verse la una a medio derrumbar y la otra totalmente remozada? Artemio sentía que le dolía la cabeza, que le iba a estallar en realidad. Melitón, que sabía lo que estaba sucediéndoles a sus sobrinos, los miraba con condescendencia y sonreía plácidamente. Baldomero, se estaba molestando con esa sonrisa y sintió que se estaba enfadando con su tío que sólo sonreía y no les daba ninguna explicación plausible. Pero Artemio, dándose cuenta del estado en que estaba su hermano lo instó a calmarse. Algo le decía que esa explicación llegaría a su momento y sería muy larga. Por otro lado se sentía extrañamente c...