Otoño



Cuando el viento llegó a mi puerta
las maderas se estremecieron
Un soplo frío penetró por las rendijas.
Me asomé con curiosidad y sosobra.
Las tardes de otoño saben a tristeza.
Entonces vi el piso repleto de hojas muertas.
Amarillas, naranjas, rojizas, cobrizas,
todas ahí, como la vida, despedazada y
regada, al vaivén del viento y el olvido.

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