Cajellera sin descanso



Me trataste brusco y sin mirarme
doblaste mi rodillitas delgadas
y sin piedad ultrajaste mi cuerpo
robándome la inocencia con descaro

Tu cuerpo de hombre fuerte
se posó sobre el mío violento
reprimiendo todas mis protestas
sólo por saciarte por un breve rato

Qué obtuviste de mí me pregunto
No debió haber placer en los sollozos
Sólo el poder de quitarme mi pureza
y apagar la luz inocente de mis ojos

Luego me pintaste de carmín los labios
Maquillaste mi tristeza con esmaltes
y me enviaste a la calle sin reparos
a vender mi cuerpo por sustento diario

En un libro del colegio, ya casi olvidado,
Leí que los padres dan protección y amparo
Mas yo no he recibido cariños ni cuidados
Vendo placer por monedas a hombres depravados
Que inventan fantasías de mujer
Junto a una pobre niña de pies descalzos

Cuan grande parece el mundo
Desde mis ojos llenos de espanto
No sé dónde buscar refugio, ni soltar el llanto
Mi vida no me pertenece, dices a cada paso
y yo obediente te sigo sin musitar reclamo
Yo pobre niña mujer callejera sin descanso




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