Cuentos Trasnochados
Capítulo 1 Con ese vacío en el alma. Al final de una calle angosta y llena de adoquines, en una esquina como tantas de La Habana, hay una construcción que se está cayendo a pedazos. De lejos se siente el olor a flores amontonadas, apretujadas, que se mezclan con un aroma a café extra fuerte que reparten a los familiares y amigos que se pasean entre el calor asfixiante de las salas y la humedad de los pasillos. Las funerarias siempre tienen ese aire pesado, de agobio. No importa si el día está soleado o densas nubes cubren el cielo. El aire siempre se siente igual, enrarecido. Una mezcla de sal de lágrimas y nostalgia de vida, lamentos sin respuestas, amaneceres sin esperanzas. En una de las salas que da frente a la calle hay un cajón rodeado de unas pocas flores, que en todo caso son más que las gentes reunidas. Desde rincones opuestos dos viejos se miran con recelo. Uno de ellos es alto, aunque un poco encorvado. Pareciera haber tenido la cabeza blanca de...