Me siento incapaz de contener dentro de mi todo este amor. Mi cuerpo y mi alma palpitan al ritmo de mi corazón. Y mi corazón late al ritmo de tus pasos, de tu mirada, de tus sueños. He destronado a la razón para entregarte irracionalmente mi amor. He despedido a la ciencia, la lógica y el cálculo para convertirme en mujer presa de tus manos y tu cuerpo. He conocido el significado de la exaltación, esa que te lleva al paraíso, y déjame contarte que camina adherida a tu piel y se glorifica en tu mirada. El éxtasis infinito comienza al calor de tus palabras y tu boca enamorada. Y si no bastara amarte de este modo, sin reservas y sin reparos tienes el desatino de repetirme miles de veces ese mágico “te amo” que me condena eternamente a ser tu mujer locamente enamorada